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La creación por D. Manuel de Falla de esta agrupa­ción musical, fué una ilusionada aventura en la vida del Maestro. En Sevilla una vieja tradición de músicos y la existencia de la Sociedad Sevillana de Conciertos, creó un sedimento musical de primera calidad. Ello debió de impresionar a Falla cuando en la Semana Santa de 1921 asistió en la Catedral a la interpretación del Miserere de Eslava, bajo la dirección del excelente músico y director D. Eduardo Torres, maestro de Capilla de la Catedral Hispalense y presidente de la Sección de  Músi­ca del Ateneo de Sevilla.


     Terminada la interpretación de los Oficios del Jueves Santo, Falla expresa al director su deseo de conocer al joven violoncelista de la orquesta, Segis­mundo Romero. A partir de estos momentos comienza una estrecha amistad entre ambos músicos que perduraría toda su vida.

     En el mes de noviembre de 1922 Segismundo Romero visita al Maestro Falla en Granada, él estaba dándole esos días los últimos retoques a esa bella obra que lleva por título "El Retablo de Maese Pedro". Explicán­dole la instrumentación e interpretando al piano la obra, le confió el estreno de El Retablo en Sevilla.

     Finalmente la obra, en versión de concierto es estrenada con carácter mundial el día 23 de marzo de 1923; un año más tarde, Falla escribe en el articulo de presentación de la orquesta, publicado en el diario "Ideal", de Granada, en marzo de 1924: "Gratos recuerdos guardo del origen de esta orquesta, cuya causa ocasional fueron las primeras audiciones que de mi último trabajo "El Retablo de Maese Pedro" dio en Sevilla, hace un año, la Sociedad Sevillana de Conciertos. Mi buen deseo no sólo se vio cumplido sino brillantemente premiado, así por los testimonios de cordial simpatía que recibiera, como por la labor meritísima de mis interpretes. Al lamentar entonces que elementos orquestales de tal valía no tuviesen de continuo el empleo relevante que artísti­camente merecen, sugerí la idea -acogida con vivo entu­siasmo por aquellos queridos compañeros- de organizar una orquesta de cámara sobre la base de los intérpretes instrumentales de El Retablo, y éste ha sido, repito, el origen de la Orquesta Bética de Cámara, que con progra­mas de música clásica y novísima en los que preside un laudable espíritu de elección, hará muy en breve su presentación en Sevilla".  

     Bien es verdad que desde el primer momento apare­cieron problemas, como el ocurrido al maestro Torres, quien después de llevar la responsabilidad de los ensa­yos de "El Retablo" -Falla dirigió los cuatro últimos- y comenzar los de la nueva con el beneplácito del funda­dor, se ve imposibilitado de dirigir en público por prohibición del arzobispo Ilundáin, lo que ocurre cuando Falla ha interesado al empresario Daniel Quesada en que sea la Orquesta Bética la que haga la turné de El Reta­blo, a principio del otoño de 1924.

     Pero ese grave contratiempo se trocaría en la feliz incorporación del joven y ya célebre compositor Ernesto Halffter, único discípulo, como es sabido, de don Ma­nuel, que dirige los destinos de la agrupación hasta 1936 y que, con su labor y presencia, enriquecería la vida cultural sevillana.

     El día 10 de diciembre de 1924 hace su presentación oficialmente la Orquesta Bética de Cámara en Sevilla, en el Teatro San Fernando, con la presencia de los Infantes Don Car­los y Doña Luisa, acto organizado por la Sociedad Sevi­llana de Conciertos, en que la Orquesta, regida por su director titular Ernesto Halffter, interpretó "Sin­fonía en mi bemol mayor", de Hayden; "Ma mere L'oye", de Ra­vel; "Preludio a la siesta de un fauno", de Debussy, y la versión de concierto de "El amor brujo", de Falla "cuya ejecución -a juicio de Tristán, firmante de la crí­tica de El Noticiero Sevillano- fue sencillamente admi­rable; el público quedó subyugado ante tanta belle­za, y ante la manera como le fue presentada". 

 

     Rindiendo homenaje a esta plantilla inicial de profesores de la Orquesta Bética de Cámara, queremos relacionar a continuación a sus componentes:

     Don Eduardo Torres, director técnico; don

Ernesto Halffter, Director de orquesta: don Manuel Navarro (h.), Cémbalo; señorita Gloria Chelvi, Arpa; don Miguel Mata, don Joaquín Fons, don Francisco Infante y don Fernando Oliveras, Violines primeros; don Vicente García, don Miguel Galván, y don Diego Pantión, Violines segundos; don Fernando Romero y don Modesto de Pablos, Violas; don Segismundo Romero y don José Luis Rojas, Violoncellos; don Miguel R. Vidriet y don Pedro Zúñiga, Contrabajos; don Miguel Pérez, don Vicente Pont y don Antonio Damas, Flautas; don Manuel Higuera y don Manuel Navarro, Clari­netes; don Manuel Fajardo y don Manuel Mato, Oboes; don Antonio Zaragoza y don Enrique García, Fagotes; don Joaquín García y don José Cueto, Trompas; don Ceferino Berloz y don Félix Romero, Trompetas; don José Salazar, Trombón; don Antonio Zara­goza (h.) Timbales.

     Desde el año 1936 los conciertos son conducidos por el subdirector de la agrupación don Manuel Navarro, que tanto se distinguiría en el desempeño de su cometido.

 

     En plena guerra civil, en 1938, el recién creado Departamento de Música del Servicio Nacional de Propa­ganda organiza una serie de conciertos, en la que la Orquesta Bética de Cámara es dirigida por José Cubiles, que también actuaría como solista de piano en "Noches en los jardines de España", conciertos en los que actuaría la cantante alemana Carlota Dhaman, saliendo los artis­tas el día 14 de agosto con destino a Mérida, Cáceres, Plasencia, Béjar, Valladolid, Burgos, Vitoria, San Se­bastián, Eibar, Bilbao, Santander, Gijón, La Coruña, Orense y León, entre otras ciudades.

     Al término de la Guerra Civil, don Fernando Olive­ras es nombrado vicepresidente de la entidad, al año siguiente, en representación de sus compañeros, entabla conversaciones con el Ayuntamiento, con el objeto de municipalizar la Orquesta y alcanzar de esta manera la necesaria estabilidad económica para el desarrollo de su importantísima misión. Pero este proyecto no llegaría a realizarse.

     La programación de conciertos y salidas a otras ciudades en los años 1940-1946, siguió con el mismo espíritu sugerido por el maestro, y colaborando en con­ciertos benéficos, como en marzo de 1940, cuando reali­zaron una serie de conciertos en Tánger y Tetuan a favor de la lucha antituberculosa.

     En estos años pasan por la Orquesta, aparte del maestro Cubiles, el director don Enrique Jordá, presti­gioso maestro quien dirigiría orquestas europeas como la de París, Suiza y Bélgica, siendo nombrado en 1943 di­rector de la Orquesta Sinfónica de Madrid; don Pedro Braña, director de la Banda Municipal de Sevilla, exce­lente músico y compositor; también actuaron, entre o­tros, el pianista sanluqueño don Antonio Lucas Moreno, intérprete que estrenó en Madrid la sonata pintores­ca Sanlúcar de Barrameda de Joaquín Turina y el gran pia­nista don Leopoldo Querol.

     Con la extremecedora noticia del fallecimiento acaecido el 14 de noviembre de 1946 en Alta Gracia (Ar­gentina), del muy querido fundador don Manuel de Falla y Matheu, la Orquesta y su presidente don Rafael Ruíz Amé se movilizan para contribuir al homenaje del  maestro, realizando gestiones el día 16 del mismo mes, pidiendo dispensa al Arzobispado de Sevilla "en suplica de que nos autorice durante la ceremonia religiosa, la inter­pretación por la Orquesta Bética de Cámara de la Gran Misa del Maestro Perossi, como póstuma ofrenda al genial compositor español", contestando el día 20 la Secretaría de Cámara y Gobierno del Arzobispado "que está prohibida la interpretación de música, por la constitución 238 B".
     El presidente continua con sus gestiones y requiere el inapreciable apoyo artístico de don Segismundo Rome­ro, el cual le manifiesta la necesaria colaboración de don Ernesto Halffter como director y el pianista don José Cubiles, ade­más de invitar al Sr. Pemán, como gadi­ta­no y gran ora­dor.

     Se contacto con el Excmo. Ayuntamiento de Cádiz y la Sociedad de Conciertos y Conferencias de la misma ciudad, recibiendo del Sr. Quirell del Excmo. Ayunta­miento un escrito con fecha 27 de diciembre comunicando el acuerdo de la Subsecretaría de Educación Nacional, como de la Junta de Homenaje la intervención de la Or­questa, expresando el deseo de que figuren en el progra­ma el "Amor brujo" y "Noches en los jardines de España", interpretándolo al piano el Sr. Cubiles, así como el director don Ernesto Halffter y don Segismundo Romero.

     El 9 de enero de 1947, llega de mañana a Cádiz el féretro del maestro, realizándose una serie de actos en póstumo homenaje, siendo el cadáver inhumado en la crip­ta de la Catedral.

     Por la tarde en el Teatro Falla, don José M Pemán orador de los actos, don Jesús Rubio subsecretario de Educación Nacio­nal y en el palco oficial el ministro de Justicia, Sr. Fernández Cuesta, asistieron a un gran concierto en homenaje y memoria del músico. Actuaron los coros de la Capilla Clásica de Palma de Mallorca dirigi­do por  Juan M Thomás; la so­prano Lola Rodríguez de Aragón, acompa­ñada por Camilo Gálvez can­tó las siete "Can­ciones populares españo­las", del gran maestro; José Cubiles, interpretó las cuatro "Piezas españolas para piano". Y la Orquesta Bética, dirigida por Ernesto Hal­ffter, con José Cubiles, como pianista,interpretaron "Noches en los jardines de España". 

     Al quedar huérfana la Orquesta y como sólo se nu­tría de las subvenciones que les concedían el entonces Ministerio de Instrucción Pública y el Ayuntamiento, y éstas sólo cubrían la organización de varios conciertos, aparte de los que se celebrara con patrocinio ajeno, la vida de esta prestigiosa Orquesta fue poco a poco debi­litándose, y así se mantuvo más el nombre que el armazón auténtico de la Orquesta, porque muchos profesores emi­graron buscando más óptimos horizontes y otros quedaron en la ciudad sostenidos por su sevillanismo, pero te­niendo que recurrir a otros géneros para subsistir.

     En septiembre de 1961, don Manuel Lerdo de Tejado ofrece a don Luis Izquierdo, recién titulado chapell­meister en Salzburgo, un contrato por un año como direc­tor de la agrupación, contrato que al finalizar fue prorrogado. Tras la búsqueda de subvenciones y concier­tos, en 1962 la Orquesta toma parte en la interpretación de "El Miserere" de Eslava, después del cual el Ayunta­miento le encomienda la organización de los Festivales de Arte de dicho año, del que uno de los programas estu­vo dedicado a don Manuel de Falla, interpretándose "El Sombrero de Tres Picos", "El Retablo" y "Noches en los jardines de España", obra esta que el ilustre pianista gaditano don José Cubiles interpretase por última vez.

     La agrupación cumple una vez más sus postulados de ejecutar "música novísima" al estrenar obras de composi­tores contemporáneos,entre otras: "Salmo 41", de don Manuel Casti­llo, "Nocturno de la luna gitana" de don Román Alís, quienes pese a su juventud, gozan de un cimentado pres­ti­gio en el panorama nacional.

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